Buenas Migas

12 julio, 20150
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Mi abuelo siempre me aconsejaba hacer «buenas migas» con los demás, él se refería a que debía trabajar mi empatía para cultivar buenas relaciones con los demás. Siempre me pregunté que tenían que ver las migas de pan con la armonía y el buen trato. ¿Alguna vez te habían dado ese consejo, te suena familiar? Te lo cuento en este post.

El dicho tiene su origen en las Migas de Pastor, que son un plato tradicional de la gastronomía española. Mis favoritas son las de La Mancha, aunque también se preparan y son deliciosas en Andalucía, Almería, Murcia, Castilla, León, Extremadura y Aragón.

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Y hablando de La Mancha, también son mencionadas en las aventuras del fabuloso Don Quijote de la Mancha:
¡Oh, qué polidas cuchares tengo de hacer cuando pastor me vea! ¡Qué de migas, qué de natas, qué de guirnaldas y qué de zarandajas pastoriles, que, puesto que no me granjeen fama de discreto, no dejarán de granjearme la de ingenioso! (Sancho Panza en el Don Quijote de La Mancha)

Este delicioso y antiquísimo plato lo crearon los pastores que recorrían gran parte de la geografía española llevando sus rebaños y ganado de un lado a otro. Solían portar una hogaza de pan y algunos embutidos, los cuales les duraban gran parte del trayecto. Cuando el pan se ponía duro (pan blanco «sentao»), una de las formas de aprovecharlo era desmigándolo (antiguamente se cortaban con navajas) y mezclándolo con aceite y agua, lo cocinaban y le añadían embutidos, panceta, chorizo y ajos para darle sabor al plato. Se sirven en plato hondo, en cuencos de cerámica o en pequeñas peroles de hierro; acompañados de deliciosas uvas blancas. Se comen con cuchara cogiendo a la vez migas y uvas, para combinar los sabores.

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Este es un plato social, los pastores cocinaban y comían juntos. Pero la expresión ‘hacer buenas migas’ no se refiere al sabor del platillo, sino al acto de hermandad y concordia que había entre los comensales, ya que cada uno aportaba algo en la preparación, uno ponía el pan, otro el embutido, otro el aceite, las uvas y había quien sumaba el vino para acompañar.

De esa maravillosa y cotidiana experiencia de armonía, hermandad y concordia con la que compartían ese momento, nació la expresión y el sentido que se le dio a la fabulosa frase “Buenas Migas”, a la que se refería mi abuelo. Buenas Migas para hacer amigos, para quererlos, agasajarlos, para cultivar buenas relaciones con los demás, a ser empatic@s, a tener buena onda y a tener actitudes asertivas.

Imágenes tomadas de Internet
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