El fracaso no existe

El fracaso es una ilusión, pero nos hemos convencido de que es una realidad. Cierto es que tendremos que estar dispuest@s a fallar algunas veces antes de lograr algún tipo de éxito. El fracaso no está destinado a impedirnos hacer las cosas en las que fallamos; está destinado a ayudarnos a darnos cuenta y superar nuestras deficiencias para que podamos aprender, crecer y motivar nuestra creatividad.

Cuando sentimos que hemos fallado en algo, habitualmente lo primero que queremos hacer es rendirnos, abandonar aquello que nos causa conflicto, pero no podemos ceder a ese impulso si queremos lograr nuestros objetivos. No podemos dejar que ese impulso nos detenga, porque el éxito que buscamos está al otro lado de nuestros fracasos.

La idea de fracaso resulta siempre muy estresante porque nos invade el miedo y la vergüenza. Pero el miedo es tan ilusorio como el fracaso, ambos son ilusiones convincentes que nos obligan a recurrir a nuestro amor interior y nuestra integridad para que no se apoderen de nuestra voluntad. Creo que el miedo conduce al fracaso, porque el fracaso no existiría si nadie renunciara a nada.

Pienso que en realidad nunca fallamos realmente hasta que nos damos por vencid@s, y mientras nos mantengamos diligentes y consistentes, incluso frente a las peores o más imposibles probabilidades, nunca fallaremos.

«Un fracaso es un hombre que ha cometido un error, pero no puede sacar provecho de la experiencia». 

Elbert Hubbard

El problema con la mayoría de las cosas que intentamos, es que esperamos que salgan bien en todo momento. Y la verdad es que no somos infalibles, los seres humanos hemos sido dotados con la diligencia y perseverancia para seguir adelante, seguir aprendiendo. Habrá momentos en los que sabremos que no lo estamos haciendo tan bien, y esos serán los momentos en los que más queremos darnos por vencid@s. Pero vamos a tener que seguir adelante, seguir teniendo fe en nosotros, y tener en cuenta que mientras perseveramos vamos a lograr nuestros objetivos. Puede que tengamos algunos problemas al principio, pero valdrá la pena cuando lleguemos hasta donde queremos.

Tenemos que estar dispuest@s a enfrentar el fracaso si queremos desarrollar algo con éxito, pero ayuda ver que el fracaso no es realmente real. Lo peor que podemos hacer cuando sentimos que hemos fallado es solidificarlo rindiéndonos, y nunca fallaremos si nunca nos rendimos. Yo no quiero ser perfecta ni renunciar a las cosas que inicialmente no funcionan para mí, quiero seguir perseverando y mantenerme fuerte al margen del resultado. Todo lo que tenemos que hacer es mantenernos enfocad@s, y las puertas se abrirán.

Dulcinea
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