La brújula de la coherencia

La vida moderna nos desafía constantemente con diversas responsabilidades y roles: somos profesionales, amigos, familiares, y más. En medio de este torbellino de actividades, la coherencia emerge como un faro guía que ilumina nuestro camino, tanto a nivel personal como laboral. Se suele decir que una persona es coherente cuando lo que siente, dice y hace coincide. Y en efecto estos son los tres aspectos que tienen que estar en consonancia si queremos hablar de coherencia.

La coherencia implica alinear nuestras acciones con nuestros valores fundamentales, creando una conexión armoniosa entre lo que decimos y lo que hacemos. Como dijo el escritor Ralph Waldo Emerson: «Lo que haces habla tan fuerte que no puedo escuchar lo que dices». Esta idea resalta la importancia de ser consecuentes con nuestras palabras, ya que nuestras acciones son el verdadero reflejo de nuestras creencias.

El valor de la coherencia potencia la sensación de armonía en la vida diaria. Es un aprendizaje continuo con altas dosis de humildad, porque la lista de contradicciones posibles es amplia. La coherencia refleja la relación entre las promesas y las acciones. También, entre los propósitos personales y los objetivos elegidos. El valor de la coherencia influye en tu calidad de vida por dos motivos principales. Es un principio que mejora las relaciones con los demás, puesto que está muy relacionado con la confianza, la sinceridad, la autenticidad y la credibilidad. Pero, principalmente, la coherencia se traslada al mundo interior por medio de la tranquilidad y la calma.

Sé flexible porque puedes cambiar de opinión

La coherencia no implica adoptar una posición rígida en torno a un tema que se percibe desde un punto de vista determinado. La flexibilidad es positiva para avanzar con libertad interior. La rigidez excesiva, por el contrario, puede propiciar el estancamiento en una posición determinada.

Comprométete con las metas sencillas

La coherencia incrementa las posibilidades de lograr objetivos de futuro que son realmente importantes. También se ejercita por medio de la relación con metas sencillas que guían tus pasos hacia esa dirección en la que visualizas a largo plazo.

Actúa de forma responsable ante las consecuencias

La coherencia no solo puede propiciar decisiones conscientes, sino que también alimenta la responsabilidad ante las consecuencias de las acciones llevadas a cabo.

Practica la humildad sincera y la autenticidad

El valor de la coherencia no se concreta en la búsqueda de perfección: las equivocaciones y las dificultades son inevitables. Sin embargo, la forma en la que te diriges a ti mismo en aquellas situaciones en las que consideras que has caído en una o varias contradicciones, es más amable cuando el diálogo interno parte desde la voz de la humildad.

La coherencia es la brújula que guia nuestras acciones alineadas con nuestra alma y nuestros valores. Ser coherentes en nuestras vidas no solo es un acto de integridad, sino también un vehículo para el desarrollo personal y profesional significativo. Al abrazar la coherencia, construimos cimientos sólidos para un futuro en el que nuestras acciones y logros reflejen autenticidad y propósito.

Dulcinea
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