La respuesta habita dentro de nosotros

El amor tiene muchas caras, lo reconocemos en distintas personas, momentos y circunstancias. El amor se caracteriza por su gracia, perdón y aceptación. El amor es la contraseña secreta de cada alma. El llamado de nuestra alma es vivir una vida con propósito, amor, satisfacción y servicio. Sin embargo, es el desafío de vivir en nuestra sociedad moderna lo que conduce a la desconexión de nuestra alma. La mayoría de nosotros crecemos en un entorno que nos aleja de nuestra naturaleza inherente, que es el amor.

La cotidianidad, el trabajo, las rutinas exigentes y las acciones de los que nos rodean, nos condicionan a reaccionar e intentar tener todo bajo control. Todo se resume en nuestros propios miedos que distorsionan nuestra experiencia de forma tangible. El miedo nos separa de experimentar nuestra verdadera naturaleza y de estar agradecidos por el simple hecho de ser.

Para combatir ese miedo, es necesario conectar con nuestro centro. Respirar y abrir el camino a la unidad, contemplar a lo largo del camino de la quietud y el conocimiento interior. Son nuestros pensamientos e interpretaciones que nos desconectan y condicionan. Debemos trabajar en combatir nuestros miedos con amor.

«La mayoría de nuestros problemas se deben a nuestro deseo apasionado y apego a cosas que entendemos erróneamente como entidades perdurables»

Dalai Lama

Pasamos mucho tiempo persiguiendo cosas y escapando de cosas que parecen reales, pero que son de naturaleza transitoria. Estamos abocados a satisfacer nuestros deseos físicos y materiales que no son suficiente para nutrirnos espiritualmente. Las cosas que creemos que son reales son ilusiones temporales. Nada físico en este mundo dura. Este concepto es realmente una licencia para dejarse llevar más y disfrutar del viaje de la vida. Si pudiéramos saber que todo es efímero, ¿Por qué tomar algo personal? ¿Hay algo tan serio como para olvidemos reír y divertirnos?

Debemos estar conscientes de que todo es cambiante, nada es permanente. Cuando estemos atravesando momentos difíciles, debemos saber que ese sufrimiento llegará a su fin, asimismo cuando estemos viviendo plenamente la felicidad, también llegará a su fin. La impermanencia es lo único real y permanente; observemos a las personas de nuestro entorno; cambian ellas, cambiamos nosotros, cambian nuestras interrelaciones y circunstancias.

«La visión de la impermanencia te impide quedar atrapado en el sufrimiento provocado por el deseo, el apego, la desesperanza. Todo cuanto veas y escuches, intenta percibirlo con esta visión»

Thich Nhat Hanh

Muchas personas están enfocadas en desarrollar su lado espiritual y se inscriben en cursos, talleres que profundizan y refinan nuestra idea de que las respuestas están el exterior. Los logros se definen a partir de nuestra propia identidad y el significado define nuestras metas, a través de una práctica espiritual, podemos cambiar nuestra identidad hacia algo más puro, refinado y duradero.

El verdadero desarrollo espiritual es nuestra sabiduría interna, es el amor puro que vive dentro de nosotros. Aparta minutos de tu día para conectar con el silencio y escucharás la verdadera voz de tu interior. Así comprobarás que las verdaderas respuestas habitan dentro de nosotros.

Dulcinea
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