La Sabiduría del Corazón

19 noviembre, 20210
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¿Qué nos hace humanos? ¿Es nuestra inteligencia, nuestro cuerpo físico, nuestro corazón? Sin duda, es una combinación de todos ellos.

Alguna vez leí que a las personas les gusta romantizar acerca del corazón, que se le asocia arbitrariamente con el amor, pero que el corazón es un órgano vital que nos ayuda a vivir y que nada tiene que ver con el amor. Lo cierto es que la vibración de nuestro corazón se extiende mucho más allá de nuestros límites personales. Si compartes un espacio o tiempo con otras personas, estás mucho más conectad@ energéticamente a ell@s, de lo que podrías imaginar.

Como seres humanos, la parte menos explorada y el camino menos transitado en los círculos occidentales es el corazón, que es la parte mas importante de nuestro «yo sensible», nuestro cuerpo emocional, lo que alberga nuestro espíritu. El corazón es el núcleo de nuestro ser, el asiento de nuestra inteligencia innata, nuestras almas. Muchas personas padecen de bloqueos cardíacos, muros de protección que rodean nuestros corazones. Como colectivo y como individuos, afecta nuestra capacidad de dar y recibir amor.

Nuestro bagaje emocional se determina a través del amor y la risa, la abundancia, la salud y la plenitud. Cada vez que negamos o huimos de lidiar con un problema emocional en el momento, aumenta su bagaje emocional y nos sumergimos en el sufrimiento. El dolor es resistencia a sentir. La enfermedad en el cuerpo refleja un desequilibrio emocional.

Liberar emociones significa que se han ido para siempre. Tenemos una fuente constante de emociones en las que recurrimos y experimentamos: ira, amor, tristeza, felicidad y miedo. De hecho, en un momento dado, experimentamos una fusión de los cinco, lo que informa la calidad de nuestra experiencia.

¿Por qué son tan importantes las emociones?

Esencialmente son las que nos definen como seres humanos. Lo que sentimos tiene que ver principalmente con nuestro corazón y nuestra conexión con lo que nos rodea. El pensamiento abrazado por la emoción es lo que crea la realidad. Las emociones son la forma en que nuestro cuerpo nos habla. No tienen que ver con la lógica ni el juicio.

Las emociones fluyen libre y naturalmente cuando se les permite moverse por el cuerpo. Cuando uno se entrega a los sentimientos sin juzgar, permite que las emociones se sientan y luego se liberen. Cuando inhibimos las emociones, se desencadenan las enfermedades y cargas tóxicas.

Las emociones no liberadas, excesivas y no procesadas son las que se transforman en enfermedades para el cuerpo, como por ejemplo la depresión, que a menudo es causada o exacerbada al suprimir un sentimiento, lo que impide que se exprese y se libere. çlas emociones no son negativas ni positivas, todas tienen su función, y todo lo que nos piden es que las expresemos y las liberemos de manera saludable.

Todos los seres humanos tienen acceso a su propia sabiduría personal, que está centrada en el corazón. Permanecer presente para el «yo» alimenta la experiencia de dar y recibir amor, y así podemos convertirnos en faros de inspiración para nosotr@s y para otr@s. Expresar la sabiduría de nuestro corazón planta semillas en nuestras vidas y en las personas que conocemos. Esas semillas florecerán y se convertirán en huertos. Si amamos de verdad y nos dejamos amar, podemos evolucionar.

La ilusión que limita es creer que, si deseamos más, tenemos que apegarnos a una forma específica de manifestación. El deseo que viene del alma se dirige hacia la energía, que puede tomar múltiples formas físicas en esta realidad. Es decir, esa energía de fondo que deseas puede no calzar, en su forma, con tus expectativas y así podrías no darte la oportunidad para que el Universo te sorprenda.

Por eso mantén los ojos y el corazón abiertos. No limites tus opciones y acciones de lo que puede ser la manifestación del deseo de tu corazón; y si sientes que estás apegad@ desde tu ego a cierto resultado, entonces es momento de purificar esa intención y elevarla en consciencia. Transforma la perspectiva que tienes del mundo para expandirte y abrir tu corazón.  Integra tu visión, deseos y acciones, y vive con coherencia.  Ejercer tu libertad para crear tu vida desde el amor.

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