Más allá del ego

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El tema del ego es algo cotidiano, de hecho ya he publicado algún post al respecto. Muchas personas se refieren a él como algo negativo como el diablillo que habita dentro de nosotros; pero si lo pensamos, si es parte de nosotros no tiene por qué serlo.  Al escribir este texto, reconozco y acepto a mi ego como parte de mí.

Yo lo defino como nuestra propia referencia, es como la concepción de nosotros, la idea que nos formamos de nuestro yo. Como parte de la suposición, siempre tiene un gran margen de error. Es decir nosotros creemos que somos de cierta manera y actuamos de manera opuesta en nuestra cotidianidad y en nuestro enfrentamiento a situaciones adversas.

¿Por qué sucede esto? Porque a nuestro ego le gusta la aprobación, el control, el poder; en realidad son nuestras excusas de nuestros miedos, de nuestras interpretaciones, nuestras propias caretas. El ego se alimenta de nuestras emociones, pensamientos y sentimientos; por ejemplo cuando una situación nos lastima, en realidad es nuestro ego que se siente herido; cuando sentimos frustración, es nuestro ego que se siente ansioso; cuando sentimos inseguridad, es nuestro ego que nos controla y es impaciente, cuando nos sentimos deprimidos, es nuestro ego que nos castiga; cuando sentimos dolor, es nuestro ego que ataca a nuestra alma; cuando sentimos ira y no controlamos nuestras reacciones gritando y ofendiendo, es nuestro ego que nos controla y no quiere sentir que pierde. Cuando nos sentimos derrotad@s, es nuestro ego que triunfa sobre nuestra voluntad.

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En nuestras vidas ocurre a diario; cuando criticamos a aquellos que actúan diferente a nosotros, cuando nos ponemos en actitud de juzgar las acciones de los demás, cuando opinamos abiertamente en redes sociales sin pensar que eso podría afectar a otras personas, cuando nos creemos superiores porque no comemos carne o somos animalistas, cuando creemos que nuestra decisión de reciclar es suprema y a la vez criticamos a todos los que no lo hacen; cuando creemos que somos más espirituales por hacer yoga, andar en bicicleta, no ver televisión, meditar, abrazar árboles, hacer Reiki, tomar Flores de Bach o poner frases lindas en redes sociales.

Debemos mantenernos atentos a las trampas de nuestro ego, trabajemos en eliminar los sentimientos de superioridad, porque nadie es mejor que nadie. No eres mejor por escuchar música clásica ni por leer muchos libros; todos somos igual de valiosos. No te juzgues, ni te permitas juzgar a los demás. Tampoco emitas opiniones sentenciando porque eso es solo la manifestación de tu ego.

¿Cómo podemos trascender a nuestro ego?
Aunque es una tarea complicada que debemos ejercitar todos los días de nuestras vidas, debemos tomar consciencia de nuestro hoy, de nuestra energía de cómo nos queremos sentir. Dejemos de lado el pasado y también el futuro, piensa y pon toda tu energía solo en el presente!

Conéctate con tu interior e identifica lo que sucede dentro de ti. ¿Qué sientes contigo y con los demás?, ¿cómo entablas tus relaciones interpersonales’, ¿cómo reaccionas en distintas situaciones?, ¿qué piensas?, ¿qué guía tus intuiciones?. Observa tus emociones, si algunas veces hay una lucha interna entre tu cabeza y tu corazón; déjate fluir. Conéctate con tu verdadero ser interior y dejar de lado todo aquello que no vibra contigo. Libérate de todo aquello que te causa sufrimiento, como la envidia, los celos, sentir que tienes que competir todo el tiempo, criticar a tu pareja, no aceptar tus defectos y juzgar a los demás. Opina con responsabilidad, teniendo en cuenta que todas nuestras acciones causan impacto en los demás.

El ego es parte de nosotros, al igual que el amor, el perdón, la compasión, la reconciliación. Tratemos de asignar la verdadera importancia que tienen las cosas, no exageremos, ni busquemos cobrar revancha porque sentimos que nos han lastimado. Tengamos una convivencia amorosa con nuestro ego, entendamos que tenemos absoluto control sobre él y si algunas veces nos dejamos comandar por él, es momentáneo porque nosotr@s somos mas fuertes que él. Trascendamos a nuestro ego trabajando en ser amoros@ contigo y serás amoros@ con el mundo.

Ilustraciones tomadas de Internet
Dulcinea
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