Mi Espacio Sagrado

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Cuando me mudé de casa de mis padres tuve muchos sentimientos encontrados. Por un lado iniciaba mi vida independiente y por otro me asustaban todas las nuevas responsabilidades a las que me debía enfrentar. Con el paso del tiempo todo fluyó; mi casa iba tomando forma con mi toque personal. Es extraño, pero en esa época me gustaba mucho la decoración, devoraba libros de feng shui y todo era muy armonioso, lo curioso es que aún con todo mi entusiasmo, no lograba sentir mi casa como mi hogar.

Pasaba muchas horas trabajando y cuando salía de la oficina visitaba durante horas los grandes almacenes comprando adornos que le dieran ese «no sé qué» que le faltaba para que terminara de enamorarme de mi casa. Reparé en que no pasaba mucho tiempo en casa; siempre me excusaba en el trabajo, el yoga, mis talleres, café con amigos, cine, teatro y demás ocupaciones. Lo cierto que no me daba cuenta que en realidad, no me seducía la idea de pasar mucho tiempo ahí.

Aunque me gustaba mi independencia y la decoración de mi casa; aún no la sentía como mi hogar; debía trabajar entonces en hacer que ese lugar se convierta en mi espacio sagrado. Uno lleno de magia y en donde mis energías se concentren para poder fluir al exterior. Defino mi espacio sagrado a cualquier lugar en donde la energía este alineada y fluya de manera armoniosa. Creo que nuestra casa es el mejor lugar para convertirse en nuestro espacio de concentración de energía y centro de vibraciones.

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Enfoqué mis meditaciones en encontrar respuesta a mi evasión hogareña. Pregunté a mis ángeles y me dieron la respuesta. Al margen de la decoración, lo importante es que le impregnemos nuestro amor a cada rincón. Lo maravilloso es que nos podamos sentir cómodos y tranquilos y que sea un lugar reconfortante que ayude a equilibrar nuestras emociones. Decidí armonizar y conectar con cada cosa que había en mi casa, comprendí que todas tenían un significado para mí y lo mas importante era seguir mi intuición y dejar fluir mi corazón.

Empecé a reordenar y limpiar para que el espacio tenga vibraciones armoniosas. Renové y seleccioné los objetos priorizando su funcionalidad. Decidí abrir las ventanas de día o de noche porque siempre es importante ventilar y aprovechar la luz del sol y de la luna. Desde entonces, agradezco y valoro todo lo que me rodea, me siento bendecida con el agua del grifo y el techo que me cobija, además es una bendición cuando cantan las aves en las primeras horas de la mañana. Concibo la puerta de mi casa como un portal y dejo afuera todas las preocupaciones del trabajo, temores y frustraciones; cada vez que cruzo el portal lo imagino como la puerta a una dimensión de paz, mi lugar perfecto para ser feliz.

Creo que lo mas importante es adueñarnos de nuestros espacios y crear nuestras rutinas, yo tengo como ritual prender velas a diario y rociar  esencias aromáticas, que crean un ambiente especial para mis meditaciones. Además trato de poner flores porque los detalles siempre son importantes y me encanta tener detalles conmigo. Hoy entiendo que de todos los lugares del mundo, nuestra casa debe ser un lugar sagrado, al que siempre queramos llegar y pasar el mayor tiempo posible para descargar y cargar energías.

casaImágenes tomadas de Internet
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