Mi lugar favorito en NY

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Nueva York es una de mis ciudades preferidas, es maravillosa, desafiante, moderna y cosmopolita; es como encontrar un poco del mundo en un solo lugar. Siento que es un espacio mágico lleno de vida, de aciertos y contradicciones. Un espacio ajeno, en donde la mayoría de habitantes son extranjeros, lo que la convierte en una ciudad multicultural y eso me apasiona.

Creo que jamás me podría aburrir en NY, siempre hay cosas por hacer, visitar, comer y ver. Tengo muchos lugares especiales aquí, pero sin duda el “New York High Line” es de mis favoritos. Es un singular parque que nació sobre una plataforma de acero de una antigua línea de trenes de carga, construída en 1930, que atraviesa 22 cuadras y barrios del oeste de Manhattan.

Los trenes dejaron de operar en 1980 y desde entonces las líneas estaban abandonadas como mudos testigos del crecimiento y las transformaciones de la ciudad. Nació entonces, “Friends of the High Line”, una organización ciudadana que lucharía para mantener la línea férrea como un espacio público y conservar el estado de vegetación espontánea que habita en la infraestructura.

Tras presentar mas de 700 propuestas, el proyecto ganador enfocó la construcción del parque el concepto principal “Keep It”, es decir, conservar la línea siguiendo cuatro ideas importantes; mantenerla de forma simple, salvaje, tranquila y lenta (keep it simple, keep it wild, keep it quiet y keep it slow). Es un diseño notablemente sencillo, en realidad es una intervención vegetal suspendida a 10 metros de altura sobre el pavimento, inspirada en la naturaleza salvaje que creció durante los casi treinta años que estuvo abandonado.

Lo inspirador del proyecto, además de su atractivo y las vistas privilegiadas que nos regala su recorrido, es valorar el esfuerzo vecinal por aprovechar y transformar un bien público en desuso y subvalorado. Es importante mencionar que fueron los vecinos neoyorkinos quienes se organizaron para recaudar fondos para financiar gran parte del proyecto.

“The High Line”, nos permite tener un panorama distinto de Manhattan, puedes pasear sin prisas entre calles y edificios con vistas únicas; es un lugar ideal para leer o sentarte a comer o tomar algo. He tenido la suerte de visitar el parque en diferentes épocas del año y creo que es fabuloso encontrar que los recorridos siempre son distintos y encantadores. En verano es perfecto para disfrutar de un paseo conviviendo con la vegetación y preciosas flores; en primavera y otoño el escenario es espectacular lleno de colorido y si te gusta el frio, como a mí, en invierno es ideal verlo todo rodeado de nieve; solo abrígate bien y a disfrutar. Si estas por NY, además de visitar los museos, hacer un tour por la ciudad y alrededores, ir de compras, comer un pretzel y un hotdog; no dejes de visitar “The High Line”, te aseguro que lo disfrutarás tanto como yo y tal vez también se convierta en uno de tus lugares favoritos.

highlineImágenes tomadas de Internet

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