Salto de fe

12 mayo, 20220
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Cuando tienes fe en una persona, el corazón y la mente están en completa armonía. La fe se trata de cerrar los ojos y caer hacia atrás, confiando en la persona detrás de ti para que te atrape. La fe se trata de saber que, aunque no consigas lo que quieres, es lo perfecto para ti. Se trata de confiar en que todo lo que sucede, conviene. Se trata de la entrega completa de un@ mism@.

Los niños son grandes maestros, ellos simplemente confían completamente. Se ríen cuando los arrojas al aire, ¡porque saben que no los dejarás caer!

Si hay duda, no hay fe, y algo de fe, incluso el 99 % de fe, no es fe. La fe supone la ‘confianza total’.

He estado pensando en las palabras y su significado real y verdadero. Y cómo los significados de ciertas palabras conllevan una carga muy pesada para nosotros. Por ejemplo, la palabra fe; cuando alguien dice que tiene fe en ti, te esfuerzas por ser lo que esa persona quiere que seas o por hacer las cosas que esa persona quiere, para cumplir con esa fe que ha depositado en ti.

Usamos la palabra para motivar a las personas, a veces para que hagan cosas que queremos que hagan. Pero la fe no se trata de eso. Si alguien tiene fe en ti, entonces debes hacer lo que harías de todos modos o lo que te parezca correcto. No es necesario que hagas lo que se espera de ti.

La fe en dios, en lo divino o en el universo es saber que cada experiencia que te toque vivir es parte de tu camino de aprendizaje. ¡No es tan fácil ponerlo en práctica, especialmente cuando pierdes a alguien que amas y te preguntas qué enriquecimiento hay en eso! La fe es confiar en que todo lo que sucede es exactamente como debe ser. El último gesto de fe es llegar al lugar donde uno puede agradecer cada experiencia a medida que sucede.

Pregúntate ¿Quién es la persona en la que depositas tu fe? Si tienes fe en una persona, entonces agradécelo. Ahora recuerda que esto es 100% de confianza. Intenta pasar un solo día, haciendo lo que esa persona quiera que hagas. Entrega tu voluntad a la voluntad de esa persona. Deja tu intelecto, deja los ‘peros’ y sin preguntas, sin dudas, sin recriminaciones, adelante, inténtalo. Comprobarás que para tener fe a alguien más, el punto de partida eres tú. ¡Si tu no confías en ti y no te tienes fe, te aseguro que no podrás el salto de fe!

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