Sanando a Nuestro Niño Interior

alice

La vida es cíclica, todo regresa en algún momento; por ejemplo si fuimos niños felices viviremos a plenitud, afrontando la vida con una actitud positiva; en cambio si nuestra infancia fue tormentosa y crecimos en ambientes hostiles; esto influenciará significativamente en nuestra calidad de vida; porque las vivencias de nuestra infancia son fundamentales en la construcción de nuestra personalidad.

Las situaciones que afrontamos en la infancia, siempre influyen en nuestro comportamiento actitudes en la adultez; es a lo que llamo el punto de partida de todo. Si cuando fuimos niños nos tocó experimentar situaciones dolorosas como separaciones, abandonos, injusticias, humillaciones, traiciones o maltratos; llevamos a cuestas heridas emocionales y es probable que aún no hayan cicatrizado.

niño 3

Es fundamental identificar esas situaciones que nos afectan o que muchas veces nos desbordan y perdemos el control. Por ejemplo, si viviste abandono en la infancia, repetirás el patrón es decir, abandonarás a tus parejas, proyectos o amigos antes de sentirte abandonad@ por ellos. O también puedes sentir que te cuesta aceptar que te dejen y te aferres generándote gran sufrimiento. Si identificas este comportamiento en ti, deberás concentrarte en trabajar tu miedo a la soledad, temor al rechazo y potenciar tu individualidad como un aspecto positivo en tu vida.

Si de niño sentiste humillación porque no valoraban tus ideas, no reconocían tus logros y por el contrario te regañaban y te decían que eras torpe; generaron en ti un gran problema de autoestima. La consecuencia en la adultez será una personalidad dependiente, agresiva como mecanismo de defensa e incluso puede llegar a humillar a los demás para sentirse protegido.

niño 4

Es importante que los adultos asumamos que llevamos heridas emocionales; debemos identificarlas y trabajar en nuestra sanación. Cuando sintamos una emoción negativa, tenemos la obligación de preguntarnos por qué nos sentimos así; es necesario comprendernos porque nuestro niño interior necesita amor y aceptación.

Te propongo hacer un ejercicio, evoca los recuerdos de tu niñez. ¿Cómo eras cuando tenías 8 años? ¿Qué hacías?, ¿qué pensabas?. Trata de pensar en ti a esa edad. Fíjate en los detalles en tu cara, en tu sonrisa, en tu voz, tú alrededor, tu habitación, tus juguetes. Ahora imagínate a ti, así como estas ahora; visualízate en la habitación que tenías cuando eras chic@, ve al encuentro de tu niño. Abrazalo y sana las heridas del pasado; utiliza tu imaginación para ese encuentro fabuloso. Después de este ejercicio habrás identificado que tus miedos e inseguridades de hoy, provienen de tu niño interior; trata de abrazarlo y aceptarlo; te sorprenderán los cambios que ocurrirán en tu presente. Los adultos que tienen a su niño interior saludable, no se reprimen cuando les apetece hacer algo no propio de adultos, como por ejemplo, pasar por un parque y montarse en un columpio, no les importará que la gente se extrañe. Todos los humanos tenemos la necesidad de volver a ser niños de vez en cuando, si tienes hijos es ejercicio es más natural; pero si no los tienes atrévete a fluir con tu niño interior, sé espontáneo; conéctate con él desde el corazón.

Ilustraciones tomadas de Internet

Dulcinea

Writer & Blogger

Considered an invitation do introduced sufficient understood instrument it. Of decisively friendship in as collecting at. No affixed be husband ye females brother garrets proceed. Least child who seven happy yet balls young. Discovery sweetness principle discourse shameless bed one excellent. Sentiments of surrounded friendship dispatched connection is he.

Edit Template

Safe Creative #1511301812388Safe Creative #1603240225326